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lunes, 30 de marzo de 2015

Hasta pareces la pura verdad



La virgen de Guadalupe se reunió con la virgen de la Concepción para pasar una tarde de mascarillas y manicure.
—Ay Lupita, yo no sé a ti, pero a mí, ya me hartó la Tlatelove. Escurre tanta miel y es tan empalagosa. Nadie necesita tanta adulación en la vida ¡Me asfixia!
—Es que parece que siempre anda en tacha, pero es su estado natural… ándale, quítame la cutícula y los padrastros, a ti eso de haber trabajado en un salón te dejó tanto conocimiento trascendental ¿Que haría una sin saber todo eso?
—Júntate conmigo y triunfarás manita. Me encanta este tono verde de esmalte que traes.
—Ya te pusiste profunda y filosófica.
Tin ton, tin  ton.
—¿Quién chingado será? ¿Otra vez los pinches protestantes? Pero esta vez si son mormones los pasamos y los violamos. Tengo ganas de un güero. 
—La verdad yo también ando de antojo Lupita…Ash, es la pinche cursi nefasta virgen de Tlatelolco. No hay que abrirle.
Una dulce voz desde afuera espetó:
—Yuju, ya sé que están ahí y están jugando a las escondidas pillinas. Traje unas quesadillas de huitlacoche, fresas con crema y mucho amor para nuestra sesión de belleza de amigas del alma.
Resignada, Concepción abrió con pesadez la puerta de su depa, ubicado en Santa María la Ribera. Dejó pasar al huracán de cariñitos.
—¡Las amo, las amo! Se ven tan lindas, les hizo tanto bien su mascarilla de aguacate y que decir de ese tratamiento para las puntas, pero ya enjuáguense esa arcilla de su carita, que les hará daño.
—Pendeja, no traemos nada, así es nuestra cara. Sigue chingando Tlatelove.
—No te sulfures Lupita. Bueno, para que no digan que siempre soy aburrida, Carmelita descalza de la vela perpetua o del opus gay, les tengo una propuesta super druper fantabulosa, me habló mi súper amiguísima la Zapili.
—¿Quién?
—La virgen de Zapopan y nos espera este finde a las tres, para pasar unos días de súper reventón de la vida del amor adorable.
Concha abrazó a Tlatelove:
—Correspondemos a tanto amor que siempre nos das. Ahora entiendo porqué eres la patrona de Tlatelolco. You are my BFF forever ¿Qué chido no Lupe?
—No mames ¿A qué vamos a Guadalajara? ¿A frustrarnos con tanto pinche puto? ¿Para ir al Mónicas a ver travestis y jotos? A ver a cuanto pendejo jalisquillo fresa mamón o a los mi reyes de los antros repletos de chavitos de prepa o de la UDG.
—No nenita de mi corazón. Te digo que la Zapili ya tiene el súper plan y nos va a presentar a unos nenes formidables para probar carne provinciana. Yo no sé ustedes, pero a mí ya me urge, que se me está empedrando el monedero de peluche.
—Pero ni creas que nos vamos a ir en tu topáz. La última vez nos dejó en Tepotzotlán, casi nos viola un trailero y hasta nos quería poner de colguije en su retrovisor con todo y foquitos. Yo ya no estoy para eso. Quiero irme en avión.
A lo que Concha respondió:
—Ya no peleen, vámonos en mi jetta, lo acabo de afinar y quedó como nuevo. Sirve que nos paramos por una barbacoa en Querétaro, pero ábrete las viñas para celebrar el evento.
¡Saluuuuuud!

A la mañana siguiente, con una dulce y sofocante cruda de alcohol y cigarro, partieron las muchachas; no sin antes pasar al Oxxo por unas chelitas camineras, pa curarla.
—Ponte este cassette, grabé un playlist ultra duper super road song forever nuestro sound track.
Guadalupe iba al volante, a 170 kilómetros por hora y exclamó:
—Con que me salgas con el puto Charly Zaa o la insufrible de Whitney Houston aviento tu cassette a la chingada.
La Tlatelove iba de copiloto, el viento movía su larga cabellera. Concha iba en el asiento de atrás y después de su segunda chelita se emocionó:
—¡Bájale al vidrio güey! Ese morro está bien papacito, yo si se la voy a cantar…¡Adiós mi rey! ¿Por qué tan solo? ¿No quieres darte una vueltita con nosotras? Vamos a Guadalajara ¡Apachurro! Más merezco pero con eso me conformo ¿Cómo caminan las tortugas? Pasito a pasito ¡No te hagas güey pendejo! ¡Responde!... ¡Chinga tu madre! Todos me dejan como tú ¡Te odio! ¡Muérete infeliz! Ash ¡Estúpido! ¿Vieron cómo se me lanzó? Ya los pinches mexicanos no respetan a la mujer ¿Dónde queda la equidad de género? Súbele al vidrio chingao.
—Ya María Concepción, bájale a tu desmadre que vamos a chocar y tú pinche Tlate ábrete el agua mineral que a la pinche Concha ya se le subió la caminera, no vaya a vomitar como acostumbra.

Tepotzotlán, otra caseta, una caseta más, tres barbacoas, tres chelitas más ¿Quién se trajo las tachas? Ni pedo, allá conectamos. Mando un whats up a la Zapili ¡Súbele a esa! ¡Guau! Tengo sueño me voy a echar un coyotito, ni madres ¡Ni madres te aguantas! Qué lindo paisaje ¡Las amo mil! Quiero mear ¿Cuál ha sido tu mejor orgasmo? ¡Eres una zorra! Ja ja ja ¡Les tengo un chisme! ¿Cuánto falta? ¡Cuidado con el tráiler pendeja! Ya te saliste mal, era por allá. Actúen normal nos tocó el puto retén, ash odio a los sorchos.

—Salgan de la unidad por favor y abran la cajuela.
Lupita bajó su vidrio polarizado:
—¿Ni porque somos tres vírgenes tenemos impunidad, querido defensor de la nación?
—¿Seguro no traen ni drogas, ni encajuelados, ni dildos de fayuca?
—Pos no le estamos diciendo que somos vírgenes, a ver ¿Cómo se llama tu mamacita?
—Pos, Martha.
—Ya ves pendejo, Martha también es virgen, la tenemos de ganar, así que ábrenos.
—¡Pásenle! No más porque me diste donde más me duele. Es decir mi mamacita y la virgencita de …
—Guadalupe soy yo y ni lo digas que tu hocico no lo merece.
—Ay que músculos, que bronceado ¿A qué hora sales por el pan? Yo soy rielera y tengo mi Juan, él es mi vida y yo soy su querer. Yo te cargo la fusca ¿Qué dices mi soldadito de plomo? Yo soy Concepción y mi número es 55 34 …
—¡Ya pinche Concha! Tú te tiras todo lo que se mueve. No chingues hay categorías, por eso existen los códigos postales ¿Qué cuentas le vas a rendir al jefe?
—Mis chiquitas, no olvidemos nuestro propósito: Siempre buscando la luz, mirando al horizonte, rompiendo las barreras…
Arrancaron a mil por hora y en menos de lo que canta un mariachi el son de la negra llegaron a la capital tapatía. Después de perderse un buen rato se encontraron frente a la casa de la mismísima virgen de Zapopan.
—Muchachas ¡Por fin llegan! Han de disculpar el tiradero, pero vinieron las catorce mil vírgenes y las muy puercas no levantaron ni su honra, además taparon el retrete de tanto papel de baño…
La Tlatelove tuvo un arrebato de emoción:
—¡Zapi amiga!  Desde la última romería no nos habíamos visto querida, sigues igualita, ni se te notan tus 237 años.
—¡Cálmate perra! 217, tú eres más ruca que yo, a ti ya te adoraba Cuauhtémoc y la Cuatlicue, no te hagas pendeja.
—Nena, no seas así ¿Qué así se comportan las de provinciana? No te sientas menos por no ser de la capital. Todas somos importantes, nos adoran por igual, cada una tiene su templito, cada quién sus feligreses, todas tenemos nuestro crédito.
A lo cual, Lupe, ofendida contestó:
—¡Ni madres! Yo soy la reina putas. Ya no más falta que la pinche Lucerdito se quiera colar al clan  nomás porque es la novia de América ¡La reina soy yo! ¿Verdad Concha? Concha ¿Concha? Ya se durmió  parada esta pendeja.
—Ay perdón, estaba pensando para dentro, no crean que me aburren. Ya se calentó mi caguama ¿Qué tienes en tu refri chata? Oye Zapi ¡Que padre tu crinolina! ¿Cómo le haces para caminar con tamaño vestidote?
—Tlate, dile a tu amiga que éste es mi uniforme y que ella también se pone una pendeja túnica para hacerle a la mamada con toda la bola de imbéciles que nos quieren ver de largo, solo pa que no se nos noten nuestras formas. Y no me gusta su tonito de voz.
—No mis chiquitas corazones, no quiero riñas entre mis amigas, todo paz, todo amor, todo chido…
La Lupe, ya ansiosa, se dirigió a la Zapili:
—Ta bueno ¿Cuál es tu plan mujer florero? Vestido de jarrón, campana andante.
—Mira morenaza. Primero nos bañamos, nos vestimos para matar y luego el tour pa que conozcan mi tierra. Empezamos por doña Minerva, que hueva estar parada como idiota todo el tiempo como ella, pero ahí andan unos forros que igual y caen en nuestras garras. No más hay que ser ligeras, livianas y accesibles.


Las vírgenes llegaron a conocida rotonda para ver qué pescaban y ni un resfriado. De pronto, luces intermitentes: rojo, azul, rojo, azul deslumbró su angelical mirada.
Guadalupe volvió a bajar los vidrios polarizados:
—No estábamos haciendo nada, sólo estábamos viendo la arquitectura.
—No se hagan occisas, si dieron más de diez vueltas y su amiga la de azul se sacó sus pechos saliendo por el quemacocos; pensamos que iba a gomitar, por eso nos acercamos, para darles auxilio. Pero bueno, todo se puede arreglar: ¡squen pl chssk!
—¿Quéeeeeeeeeeee?
—Que saquen pal chesco.
—Mira yo soy Guadalupe, la madre de todos los mexi…
—No empieces Lupe, no más te falta sacar la charola pa aplicar el abuso de influencias. Mejor hazte la cualquiera, digo, persona normal, sino nos la van a dejar caer bien cabrón—Le aconsejó la virgen Concepción.
—Ni madres, soy virgencita, riego las flores y yo no puedo dar mis amores…
—Ta bueno muchachas, váyanse antes de que me arrepienta.
Uuuuh una vuelta más. A ver pinche Campana ¿Qué más preparaste?
—¡Uy chicas! Esta noche vienen unas amigas desde Perú, son mis fans, visten poca madre y hoy dan show de luchas. Les dicen las cholitas y se dan unos jalones de greñas bien sabrosos ¿Se animan? Lo más chingón es que podemos despotricar a lo bestia, Tlate, no te hagas la mocha y suelta tus mejores groserías, ahí se vale de todo.
—¡Vaaamooooos!

¡Dale puta! ¡Pinche fea! ¡Dale en la pucha! ¡Muérdele una chichi! Perra rabiosa ¡Cuatro coronas please! De esas no pendejo, de las frías. Me cayó algo en la cabeza. Se están meando allá arriba ¡Pinches putos! Tu puta madre ¡Muere chola! ¿Cómo te llamas chiquito? ¿Brayan? ¡No empieces Concha! ¡Váyanse todos a la veeeerga! Ya me desahogue, vámonos al antro.

Para seguir la diversión las vírgenes decidieron subir al auto a una chola que resultó ser la mismísima Wendy Sulka. Las chicas se pasaban los altos. Concepción bajó el vidrio y vomitó. Todas cantaban a la par music makes the people come to getter, brindaban con vasos de plástico. Las vírgenes se sorprendieron cuando la Tlatelove tuvo un arrebato de furia, abrió la puerta y de una patada aventó a Sulka.
—¡Eeeeeeh! Salud.
Antes de que la Lupe estacionara el auto, Concepción se bajó y a mitad de la calle enseñó su concha y desaguó. Las cuatro vírgenes iban risa y risa, hasta que se toparon con el cadenero.
—No mis reinas, mira no más como vienen, parecen gelatinas y hasta la señorita de azul tiene vómito en el pelo.
Guadalupe dio un paso adelante:
—Mira gorila, yo entiendo tu frustración. Yo soy tu Lupita tu mero chile y esta mongola que ves aquí es la Zapis, tu mero mole. Es una anfitriona formidable, no le puedes quedar mal, es tu patrona… ¿Y me pones el sellito? Por si salgo a fumar mi rey.
Las chicas subieron al segundo piso y ahí Concepción le echó el ojo a un muchacho:
—Ay papi, que bonitos vellos salen de tu camisa ¿Te los puedo agarrar?
—¿Qué dices? Tú de quién eres hija ¿Eres de los Villagrana o de los Corcuera? Es que no te ubico. Yo soy uno de los hijos bastardos de Luis Miguel, estoy paradísimo aquí y en Acapulco ¿Tú que vistes? Qué pex ¿Por qué tan de largo? ¿Vienen de una boda? Me encantan las bodas.
—Mira jalisquillo, porqué no te vas a casar con tu pinche madre, sirve que así le sacas la frustración de vivir con el Godínez de tu padre que se la vive en los antros de jotos.
—¿Por qué me dices eso? Ósea ¿Crees que te voy a creer? ¿Es en serio? ¡Nooooooooooo! Me muero ¡Mátenme! ¡Sálvame! Soy un asco, que oso.
—¿Salvarte? Primero salvaría las almas de los ajolotes de Xochimilco que a ti y a tu puto padre.
El mi rey acabó hecho un mar de lágrimas y Tlatelove se acercó:
—Ay Concha, fuiste muy cruel,  como que te pasaste ¿No?
—Pa que aprenda este pinche mi rey lo que es la vida,  espero termine ensartado por cualquier chacal o vomitado en el mercado de San Juan. Y mira Tlate, no me estés chingando y vamos por unas buenas pollas, que me urge perder este himen que ya es como el muro de las lamentaciones.
okey honney, pasarela a la cadena, pasarela a la cadena…ábranse putos, ábranse que con mi traje transparente voy provocando a la gente.


Las cuatro vírgenes entraron a la pista de baile y  llamaron la atención de todos los presentes. Ninguna superaba su manera de perrear. Concepción muy animada le dijo a Guadalupe:
—Wow que buenas rolas ¡Que ambientazo! ¡No mames! Me encanta este antro ¿Ya viste como nos ven los muchachos? Saliendo organizamos el after ¡Ya empezaron los cohetes! Si señor efectos especiales, si señor ye ye ye pura tentación...¿Ya viste las pelotas interactivas?
—No pendeja, son cabezas, ya llegaron los narcos.
¡Fiesta de espuma!
—Bueno ¿Qué importa? Nosotras ya somos eternas, me quiero quedar un ratito más, además dicen que los narquis tienen hasta la verga bañada en oro.
—Hagamos una apuesta para acabar esta aventura, vamos a ver quién pierde primero su eterna virginidad.

Otra rola, otra rola ¡Una de banda! Pasito duranguense ¿Qué dices papi? ¿Dónde está la concha? Esa no, mi amiga. No veo a mis friends ¡Ay que bigototes! Hagan una rueda a Juana, pasito duranguense. Esa cabeza en la pista me está viendo los calzones, yo lo arreglo mamacita ¿A dónde? ¿A dónde? ¿Al baño? Rayas, rayas ¿Qué? Yo visto de liso y estrellas, a ver, un poquito… Luces, luces, luces ¿Dónde estoy? ¿Qué fraccionamiento es este? ¿Dónde está mi iphone? Qué más da. Ábrete otra. Black out.

A las 4.30 de la tarde Guadalupe gritoneó, cual generala:
—¡A ver cabronas! Estos pendejos nos dejaron en este hotelucho de paso, destrozaron todo, se gastaron hasta las perlas de la virgen en bebidas y nos dejaron tiradas. Recojan su honra y a la chinagada. A ver como pagamos.
Tlatelove tenía el delineador corrido y contestó:
—Ay mis amores hermosas ¿Con quién fuimos a perder? Bueno, igual dicen que los narcs son la fuerza económica número uno del país. Lo malo es que no me acuerdo ni como perdí, me hacía ilusión ver mi sangrado, ya saben, como es la primera vez, la ilusión, el amor…
—Mira pendeja, si acaso salen cenizas o pergaminos en sanscrito y saca tu tarjeta de crédito, a ver si tanto amor traes para tus amigas, porque tu camote ya se peló. Y háblale al room service pa que nos traigan unas rusas y me refiero a bebidas que yo no le entro al chocho ni a  madrazos.
Para las fechas del pentecostés se reencontraron las cuatro muchachas, pues vírgenes ya sólo para el pueblo, vestidas de largo, con su angelical rostro y sus miradas de aquí no pasó nada.
—Ay Lupe, me estoy acordando cuando estabas en el antro y te…
A lo que Guadalupe interrumpió:
—Cállate pinche Concha, fuckin bitch, zorra facilona, lo que pasó en Guadalajara, se queda en Guadalajara y pon cara de babosa que ya va empezar la procesión.