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sábado, 15 de marzo de 2014

Entrevista a Amparo Dávila o la tarde del tiempo destrozado



Me dirigí en un taxi al domicilio de la escritora Amparo Dávila, en mis manos tenía el libro Cuentos reunidos editado en el 2009 por el Fondo de Cultura Económica que compila sus libros de narrativa: Tiempo destrozado (1959), Música concreta (1961), Árboles petrificados (1977) y Con los ojos abiertos (2008). El taxi avanzaba a vuelta de rueda, la calle era estrecha y bajé del vehículo en el momento en que apareció un cortejo fúnebre; varios hombres cargaban al hombro la caja del difunto, detrás de ellos caminaban decenas de personas. Inevitablemente pensé en la infancia de la maestra Dávila que transcurrió en Pinos, Zacatecas, donde constantemente observó este tipo de sucesos en el cementerio vecino a su casa y que influyeron en uno de los temas más recurridos en su obra literaria: La muerte.

Después de seis cuadras llegué a mi destino. Me recibió una trabajadora, atravesamos un jardín lleno de vida y al entrar a la casa lo primero que vi fue un gato gris. En el estudio los libros salían de los libreros, había torres en algunas sillas y también sobre la mesa;junto a una máquina de escribir. En las paredes resplandecían fotografías en blanco y negro. La maestra se encontraba en un sillón, vestía una falda y una blusa en colores oscuros. Tenía los ojos delineados. Me senté a su lado y la emoción inundó mi pecho. Le conté sobre nuestro proyecto escénico Destrozando el tiempo que está por presentarse el 2,3 y 4 de abril en el Salón de Danza de la UNAM, en el cual, se representan algunos fragmentos de su cuento Tiempo Destrozado.

Aproximadamente en los años cincuenta escribió el cuento Tiempo Destrozado ¿Cómo recuerda su percepción del tiempo en esa época y cómo ha cambiado a través de los años?

Tiempo Destrozado es una experiencia de anestesia. Así inicia el cuento: Primero fue un inmenso dolor. Desarticulándose en el viento oscuro. Sacar de pronto las raíces y quedarse sin apoyo, sordamente cayendo. Despeñándose de una cima muy alta.

La maestra Dávila toma el libro Obra reunida y comienza a leer:

Un recuerdo, una visión, un rostro, el rostro del silencio, del agua…Las palabras finalmente como algo que se toca y se palpa, las palabras como materia ineludible. Y todo acompañado de una música oscura y pegajosa. Una música que no se sabe de dónde sale, pero se escucha…
En los quirófanos a veces se escucha música para que el paciente se relaje.

No imaginé que se tratara de un suceso de esa naturaleza, me parece un cuento que nace desde lo fantástico y explora pasajes oníricos.

En la primera parte describo la sensación de la anestesia y en los siguientes episodios los sueños que me provocó. Uno sueña cosas absurdas, raras…

El cuento está estructurado por pequeños episodios y en cada uno los protagonistas se ahogan con un pañuelo.

Es la náusea que produce la anestesia, te dan ganas de vomitar. Para escribirlo también hice uso de mi imaginación, porque el cuento no relata exactamente la vivencia. Tiempo destrozado está estructurado por episodios, pero en la anestesia iba de un lugar a otro. Generalmente comienzo a escribir a partir de una vivencia, después el cuento sigue su rumbo. Este relato es más autobiográfico que otros, porque fue una experiencia postoperatoria.

Me parece que el cuento El Patio cuadrado tiene un tono semejante a Tiempo destrozado.

Ese cuento fue el resultado de una duermevela, me encontraba entre dormida y despierta.

¿Tiene algún aprecio especial por alguno de sus cuentos?

Los cuentos son como los hijos en las mujeres, que a uno lo quieren porque es buen muchacho, otro porque es muy travieso, otro porque da mucho que hacer, así pasa con los cuentos. A otro lo quieres porque lo escribiste fácil ¡De un hilo! A otro porque te costó mucho trabajo, otro por diferentes causas pero todos tienen para mí, una importancia especial.

¿Cuál es su percepción de un buen cuento?

Tiene que ser redondo, por ejemplo como los cuentos de Cortázar, que tanto como la temática, la realización y el estilo cuadran. Son elementos indispensables. El mismo Cortázar decía y con justa razón, que un buen cuento es el que perdura, trasciende, lo recuerdas. Esos son los buenos cuentos. En cambio un mal cuento lo olvidas.

¿Cuáles son sus cuentos favoritos de Cortázar?

Muchos, La casa tomada es muy bueno, todo Cortázar es genial.

¿Y qué opina sobre Rayuela?

Rayuela para mi es complicado, no es fácil de entender, prefiero sus cuentos.

¿Recuerda la primera impresión que tuvo al conocer a Cortázar?

Yo lo admiraba mucho, nunca pensé en conocerlo.

Leí que fue por una amiga.

Le envió mi libro Tiempo Destrozado y recibí una carta muy elogiosa de él, me escribió varias y se acaban de publicar en la revista que me dedicó la Universidad de Zacatecas. Personalmente lo conocí en París y mi primera impresión fue muy grata, ahí tengo una fotografía de él (La maestra señala un pequeño cuadro en la pared) También tengo una de Kafka.

¿Qué momento del día disfruta más?

Disfruto mucho cuando hay sol, cuando hay calorcito, mientras hay luz… Después me parece misterioso y a veces me atemoriza la noche. En el día me siento muy bien y en la noche es cuando a veces siento nostalgia, tristeza, soledad. La noche se presta para esos sentimientos… En cambio con la luz, con el sol, pues no.

Entonces, supongo que no le gusta desvelarse.

Sí, fíjate que soy desvelada, por lo general me duermo a la media noche o a la 1. Nunca me acuesto temprano.

¿Escribe de noche?

Generalmente sólo leo o veo televisión, por lo regular escribo en el día o en la tarde.

En todos estos años de su trayectoria ¿Qué ha descubierto y aprendido de sus escritos?

Impartí talleres de narrativa, entonces aprendí mucho de los alumnos, pero de mis propios escritos no, porque soy obsesiva, siempre los estoy corrigiendo y les encuentro algo…a veces pienso “Le hubiera quitado esto o aquello” Y en el proceso creativo he ido encontrando aspectos interesantes, algunas veces me he preguntado ¿por qué escribí esto? Finalmente debe haber una razón.

Además de la perfección ¿Tiene otras obsesiones al realizar su labor literaria?

Mis obsesiones son varias: la búsqueda de la perfección en el estilo y la forma, que el trabajo sea riguroso, que no haya aspectos flojos o sin terminar, como ¿Qué te dijera?... Como en una jugada de ajedrez, todo tiene que ser exacto. ..¿Cómo fue que me empezó a leer?

Mi mejor amiga me compartió sus cuentos en la universidad y nos impresionó su trabajo, pero nos fue difícil encontrar su obra, por ejemplo sus libros de poesía nos fue imposible encontrarlos, hasta que se publicó su obra reunida.

Los primeros libros fueron ediciones breves que se acabaron pronto, pero luego el Fondo de Cultura quiso reunirlos todos, porque le interesaban, le parecía buena obra, el primero fue Salmos bajo la Luna, el segundo Perfil de soledades, después Meditaciones a la orilla del sueño, y finalmente El cuerpo y la noche.

Los poemas de su último libro de poesía se distinguen por su brevedad.

Son muy concentrados, son como extractos de poemas, al final hay dos más grandecitos.

Su último libro de poesía fue La noche y el cuerpo y de narrativa Con los ojos abiertos ¿Próximamente habrá otro?

Nunca se sabe, nunca sé si voy a seguir escribiendo o no, de pronto me llega la necesidad de escribir, también escribo cuando algo me impresiona, pero nunca se sabe qué, de la misma manera me ocurre con la poesía. Así ha sido toda mi vida.

Si pudiera poder elegir una época en la historia para vivir ¿Cuál le hubiera interesado?

En esta estoy bien, yo creo que la vida siempre siendo vida es deseable y es agradable.

Hace años en una entrevista expresó que para construir el personaje del Huésped se inspiró en una lechuza, me parece que algo similar sucede en el cuento de Oscar, el protagonista es un personaje iracundo, siniestro y el lector no sabe con exactitud ¿Quién o qué es Oscar?

Oscar es un personaje enfermo, no sé qué tipo de enfermedad padece, pero es un enfermo de esos que muchas veces hay en las familias, que crea problemas, perturba y no se puede entablar mucha comunicación con él, pero no conozco a alguien en especial en que me hubiera inspirado.

Leí un ensayo que se titula Las historias ocultas de Amparo Dávila escrito por León Guillermo Gutiérrez y argumenta que los ojos son un elemento primordial en varios de sus relatos ¿Para usted es importante trabajar este aspecto?

A la hora de escribir únicamente me concentro en lo que estoy pensando o imaginando, en los ojo no, quizás sucede de manera inconsciente.

¿Recuerda alguna mirada en especial que le haya impresionado?

…No recuerdo ninguna.

En el cuento de Griselda, los ojos de la protagonista juegan un papel importante para lograr el nudo y el desenlace.

Hay personas que tienen ojos de color muy bello: gris, azul, verde, que cambian de tonalidad y me han impresionado. De ahí surgieron los ojos de Griselda, son unos ojos cambiantes…tal vez ese tipo de ojos me hayan impresionado.

¿El cuento de Alta cocina surgió de alguna vivencia?

Ninguna, ese fue muy espontáneo.

¿Se identifica con alguno de sus personajes?

Por supuesto que no, porque no escribo autobiografía, sino ficción.

¿Qué libros ha releído?

Muchísimos, leo constantemente y a diversos autores, según mi necesidad o mi estado de ánimo. Los clásicos me apasionan y también releo con frecuencia a mis grandes pasiones: Cortázar, Herman Hesse, Kafka…Si los enumero nunca acabaríamos.

¿Qué ha leído últimamente?

Leo de todo, desde el periódico para enterarme como está el mundo, la ciudad y libros que voy teniendo a la mano; como puedes ver tengo libros por todas partes, filas, montones que ni alcanzo a acomodar, así está mi pieza también.

De la nueva narrativa mexicana ¿Le llama la atención algún escritor?

Leo poco a los escritores jóvenes, porque me paso la vida releyendo a los clásicos, además ir a las librerías no se me antoja, pero si alguien me manda uno, lo leo.

¿Sus sueños de manera consciente influyen en su obra creativa?

Depende, hay sueños que al despertar me impresionan, empiezo a maquinarlos y a veces puedo encontrar material para un cuento, pero generalmente no tienen importancia, son surrealistas, bastante surrealistas, me parecen sucesos absurdos.

¿Qué fue lo que más disfrutó al vivir en san Luis potosí?

Ahí cursé la primaria y la secundaria. San Luis era agradable, muy tranquilo en esa época, en general como toda la provincia, ahora parece que todo ya ha cambiado, pero esos años fueron muy placenteros, tuve amistades valiosas y muy importantes.

He leído sobre su infancia, sobre el contacto que a temprana edad tuvo con la muerte.

No había cementerios en varios ranchos cercanos y a Pinos llevaban a enterrar a sus difuntos, entonces veía llegar a los muertos en su caja, o sobre el lomo de una mula, o tirados en el piso de una carreta; según las posibilidades de los deudos; para una niña es muy impresionante.

¿Guarda algún recuerdo en especial de Pinos Zacatecas?

Muchos porque es un pueblo increíble, ahora ya lo declararon pueblo mágico. Casi cada año voy y tengo muchos recuerdos. Es un pueblo un poco fantástico.

Amparo Dávila fijaba su mirada en mis ojos y fue un viaje profundo a sus mundos oscuros y misteriosos.

1 comentarios:

carlos rangel dijo...

Una escritora que debemos valorar y leer.