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martes, 8 de octubre de 2013

De cualquier manera me iré al infierno


Guadalupe, la reina de los mexicanos.
La virgen de Tlatelolco, mejor conocida como “La Tlatelove”.
La virgen de la Concepción, mejor conocida por sus amigos como “Conchita´s virgin”.
Juan Diego, oriundo del Tepeyac y enamorado de Guadalupe.
San Judas, apodado el Judi.
San Charbel, novio formal de Tlatelove.
Jotos, chundos y otras quimeras.


—Esta noche no quiero festejar mi cumple con toda la bola de nacos que siempre van a la basílica. Quiero ir una fiesta con gente bonita, así que pónganse guapas ¿Quién me va a planchar el pelo?
—Yo Lupita, pero primero quítate esa pinche corona de picos, que así no se puede ¿O quieres ir a una fiesta punk? Haber trabajado en una estética me hizo una experta ¡Hasta que me consagré! Respondió Conchita apagando su cigarro en el cenicero.
—Oye Tlatelove, lánzate por el mezcalito que está en el refri, el que me trajo Juan Die. La niña virgen de Tlatelolco se dirigió a la cocina y mientras servía los tragos; preguntó:
—Se ve re bueno ¿De dónde te lo trajo?
—Es artesanal de la condesa. Aunque el pinche Juan Die presume que lo trajo de Oaxaca. Es un pinche indio creído que ahora se las da de muy acá. Si ya tiene todo su emporio en Xochimilco con más de 20 trajinebrias. El puro biyuyo el cabrón, pero no saldría con él aunque me ruegue y me traiga rosas todos los días. Yo soy de otro código postal. Y tú bitch ¿Con quién andas saliendo?
—No me saco de la cabeza al pinche maguito sonric´s. Respondió Tlatelove.
—¿Todavía sales con San Charbelito? Que aguante ¿Cuánto llevan?
—257 años ¿Lo puedes creer? Ay, es que tiene una vergota debajo de esa sotana que me tiene enculada.
—¡Salud! Cof, cof… ¡Ay cabrón está re fuerte! Pinches fresas de la condechi, si saben hacer mezcal.


Las tres divas de la religión brindaron sin parar, una y otra vez. Después de tres perfectos planchados y un gran maquillaje al estilo J Lo; Lupita le soltó la sopa a Conchita´s Virgin:
—Yo te quiero un chingo manita, estás bien guapa. Te tengo que decir una cosa de amigas. La verdad es que me acosté con tu güey la semana pasada. Fue una noche de copas, fue una noche loca. Mi pinche querubín, mi criado, no estuvo para cuidarme las piernas, seguro andaba metiéndose el pinche cuerno por el culo. Me salió bien jotito el güey. Yo no discrimino porque me hace bien la chamba, pero ese era su día libre, así que el pinche Judis se aprovechó de mi pureza. Tu sabes que lo virgen se lleva en el espíritu, no en el cuerpo…Bueno, eso dicen las liberales, las putas contemporáneas, como las quieras llamar ¿Me vas a perdonar nenita?
—Vete a la verga pinche María Guadalupe…Bueno ya, me da igual. Ningún pinche santo verde arruinará nuestra amistad. Sabes que te quiero güey. Y si no te vas a coger al Juan Di, pues préstamelo un rato. Los chacas me dan morbo. Ya ando bien peda ¿No tienes agüita mineral?
La Tlate tuvo un arrebato de emoción:
—¡Amigas! Son como mis hermanas. Me da mucha pena verlas así. Yo soy la Tlatelove, porque es mejor hacer el amor que la guerra. Hagamos un pinky promise: forever firends!


Después de un bombardeo de cursilerías y arrumacos virginales se dispusieron a salir; no sin antes hacer una última ronda de meterse el dedo en la garganta para sentirse como nuevas.
Salieron y abordaron un taxi. Se dirigieron a un popular club nocturno de la ciudad, mejor conocido como Calígula grill bar and table dance. El chofer abrió la puerta y las chicas hicieron una entrada triunfal.
—Ayúdame pinche Tlate, ya se nos fue de hocico la Concha.
—Me estás albureando perra…ah, ok, ya entendí ¡Levántate Concepción! Me estás haciendo pasar un oso.
—Debemos llevarla al baño… ¡Joven, joven! Unos hielitos por favor. Ahorita te refresco la nuca mana y te vas a sentir como nueva.
Al sentir los hielos en la nuca, Conchita´s virgin reaccionó:
—Ay, no veo nada ¿Segura que el mezcal era de la condesa? A mí se me hace que le pusiste una tacha. Tengo vértigo ¡Y ya déjenme! Yo puedo sola carajo.
Después de recorrer el antro luciendo sus últimos modelitos, se dispusieron a buscar la mesa de los chicos.
—Allá está Maguito Charbelito y San Sebas. Vamos chicas, caminen derechas.
A lo cual, Conchita reaccionó:
—Yo ahorita las alcanzo, siempre si voy al baño.
Después de una ronda de coquetos cócteles, escucharon una acalorada discusión proveniente del baño:
—Pinche Judas cabrón ¿Por qué te estás cogiendo a esta perra? Y en el baño de mujeres. Lo nuestro terminó ¡Oíste! No me vuelvas a buscar, a ver si esta pinche reguetonera te hace el trabajito como yo ¡Agáchate que voy a prender un cigarro! Es lo único que haces bien. Eres un pinche encendedor ¡Es lo único que eres para mí!
Conchita salió corriendo del baño, las chicas se percataron y como buenas amigas fueron tras ella. Afuera del antro:
—Señoritas, no puede dejarlas pasar en ese estado.
—Cállate pinche gorila ¿Sabes con quién estás hablando? Con la inmaculada Guadalupe ¿Cómo te quedó el ojo? Ni en tus mejores días vas a tener el privilegio de que te escupa. Además hoy es mi cumple y me la quiero pasar chido. Y tú Concepción ya cállate, todos sabíamos que te ponía el cuerno, tu misma lo sabías. Mejor vámonos a Garibaldi, ahí tengo mariachi gratis toda la noche ¡Porque yo soy la mera madre de este pueblo chingado!
Tlatelove paró un taxi y de aguilita subieron a Concha.
—Llévenos al centro caballero del volante. Ordenó Lupita, mientras comenzó a sonar su celular:
—Ay, esperen está sonando mi iPhone. Ash, otra vez este indio…Bueno, mira tengo muchas ganas de verte, la verdad es que eres muy lindo, muy tierno pero entiéndelo; no eres tú, soy yo… No puedo andar contigo Juan Di, sabes que soy una virgen, pero ve haciendo puntos y hazme un buen regalito el día de hoy…Al ratito te marco para que te conectes una buenas rayas como las de la fiesta de la virgen de Zapopan…Ella es una pinche atascada ¡Ay no te creas! Se me olvidaba que es tu amiga. Es que la neta las provincianas y más las jalisquillas se me hacen bien pendejas…¡No mames Concepción! Otra vez volviste a vomitar en el taxi. Joven yo le pago la lavada. Tengo que colgar mi querido azteca.


Descendieron del chorreado taxi en plena explanada de Garibaldi. Los parroquianos que transitaban, escucharon las mentadas de madre del furioso servidor del transporte público. La Tlatelove trataba de entablar un cordial diálogo:
—No mi corazón, no nos hables así, no somos unas putas, deberías tenerle más miedo a la condenación de tu alma, somos unas vírgenes ¡Ya no hay respeto! Te vamos a pagar lo que se debe. Todo es amor y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Guadalupe fue la que dijo la última palabra:
—Deja de ser tan cursi y manda a la verga este cabrón. Ya se las verá con Lucifer. No creas que se me va a olvidar su cara.
La gente se amotinó alrededor de las tres figuras celestiales.
Conchita apenas podía mantenerse en pie:
—Haber cabrones, nosotras no nos rozamos con la pelusa, de lejitos por favor y no photos, que no vamos para el templo, ni es romería, porque esta noche tenemos mucha actitud. Y apenas estamos calentando motores.
En la pulquería la Guadalupana (valga la redundancia) Se chingaron unos cuantos curaditos de guayaba. Al salir les pegó el airecito, entonces decidieron ir al mercado a zamparse un caldito de camarón para asentar la panza. Lupita, dio un trago a su cerveza y exclamó:
—¡Ya basta de mamadas! Vámonos a algo turbio, apestoso y oscuro ¿qué me recomiendan muchachas? Yo no tengo mucha experiencia en estos lares.
La Tlatelove mientras remojaba su bolillo en el caldo, le contestó:
—Mi amor, nenita, corazón. No tienes por qué ocultarnos las cosas, sabemos que no sales del centro, no pasa nada, no te vamos a juzgar. Pero bueno, ya que insistes, te recomiendo el 33.A estas horas ya estará Paquita la del barrio dando todo de sí ¡Concha! Concha no te duermas dulzura que te vas a volver a marear y vas a sacar el caldo ¡Señito la cuenta!
—Ya me siento como nueva ¡Son lo máximo! ¡Las quiero! Y no más pa acabar de despertar, háblenle al de los toques ¿haber quién aguanta más perras?
AAAAAAAAAhhhhhh


Después de 50 voltios y tres cuadras; llegaron al 33…
—Este es tu pinche antro interesante ¿Y ese bodrio es Paquita? No mames pinche Tlate, te pasaste de naca, bueno, pide tres tequilas en lo que hacemos la investigación antropológica.
A lo que concha respondió:
—No te esponjes ¿No ves que hay rockola? Ya quiero bailar unas cumbias.
Tequilas, tequilas, luego chelas, más tequila, limoncito, salecita. Ronda de canciones. Uno que otro lloriqueo, uno que otro: te quiero güey vales mil.
—Quiero ir otra vez al baño, pero me da miedo, vamos las tres para platicar y conectar unas rayitas ¿Va?
Tambaleándose subieron las escaleras. En el segundo piso, Guadalupe se sorprendió:
—Esos jotos que están ahí se parecen al Charbelito y a Judas.
—No puede ser, si se quedaron en el table, revolcándose con esas perras.
La Tlate respondió oronda al comentario de Concepción:
—No chata, el único que se estaba revolcando con una bitch era tu pinche Judas. Mi Charbelito es un santo y ni quién lo dude. Mira yo soy buena por las buenas, pero por las malas soy una leona rabiosa. Ese hombre no se toca, te lo digo amiga mía. Él si me respeta, no que a ti…Ay, ay, creo que si se parece mucho a mi Charbel, pero es que está muy oscuro y así todos los gatos son pardos.
Lupe se llevó las manos a la cara:
—Sí son ¡Sí son! Son Charbel y el Judas; sí son ellos y si son putos. Cabrones, cerdos, se lo tenían bien guardadito. Seguro aquí se la pasan. Ya se les quemaban las habas por venirse a restregarse a este pinche antro del mal ¡Qué horror! Pobres almas en desgracia que sufren necesidad…
La Concha (y no precisamente de su madre) Se puso como loca y se les lanzó con las uñas de gel por delante.
—Te la pasas viéndome la cara, hasta con este pendejo me pones el cuerno ¿Qué sigue? ¿Tirarte a un perro? ¿A un niño? Me das asco.
El famoso santo de la sotana verde se quedó estupefacto al ver el rostro, más bien las uñas de su disque amada. Rápidamente cubrió sus partes con su túnica y Charbel corrió despavorida al baño.
—No mi amor, estás malentendiendo las cosas. Charbis y yo sólo estábamos platicando.
—¡Ha sí puto! ¿Y cómo explicas esa sotana chorreada de mecos? Me das asco ¡Asco, asco, asco! Ni siquiera la marica de Sebastián llega tan bajo como tú.
La Lupe salió al rescaté:
—Haber, haber, haber, es mi cumpleaños y sus escándalos y sus vidas retorcidas me vienen valiendo un pito y como aquí no hay uno para mí; nos largamos de este cuchitril.
Tlatelove hecha un mar de lágrimas, sólo pudo murmurar:
—¡Yo que te di tanto amor! Yo que te cuidaba ¡Te quería! Me fallaaaastee…


Las tres salieron orgullosas, más no triunfantes de pintoresco lugar. En la salida se les pegaron unas cuantas jotas despechadas que proponían hacer un after. A la Lupe le pareció una excelente idea:
—¡Vámonos a mi mansión! Es mi cumple y me la quiero pasar chido.
Tres o cuatro taxis se dirigían veloces hacía el cerro del Tepeyac. Y ya en casa de la Lupe y al abrir las complacencias musicales con un buen reguetón, de pronto, en la calle, comenzó a escucharse música mariachi:
—Yo que fui del amor ave de paso…yo que fui mariposa de mil floreeeeees…
—Iuuugh ¿De quién son esos pinches berridos? Preguntó una jotilla.
Tlatelove fue la primera en asomarse por la ventana:
—Ay lupita corazón moreno ¡Es el Juan Di! Ya no le des la aviada ¡Mira que romántico! Te trajo serenata ¿De donde habrá sacado esos músicos? Están re totonacas, porque de Garibaldi no son, pero que detallazo.
—Que suba con todo y totonacas que estoy bien caliente. Por puro despecho ahora sí me chingo al que sea—Exclamó la Concha—.
—No, no, yo te voy a cuidar manita. Ninguna mano insulsa usurpará tu templo de placer. Juan Die ¡Súbele! Ya no hagas mamadas que los vecinos otra vez vendrán a chingar.
Copas, copas ¡Salud! Otra canción, un brindis, un brindis por la cumpleañera ¡Te amo amiga eres lo máximo! ¿Por qué no salen del baño? Pinches jotos, quiero entrar yo con este chacal. Deja a mi amiga. Conchita lánzate por otros vinos ¿Quién va a picar las rayas? Un toquecito ¿Por qué no? ¡A bailar! La puta de la cabra ¡Ya tiraste la chela! Una de Britney, una de Britney ¡No! De Madonna…


Las tres alegres muchachas, porque de vírgenes surge la duda, despertaron por aquello de las tres de la tarde: El dolor de cabeza era insoportable, el olor del departamento por igual. Una a una fueron reaccionando:
—Mi cel está sonando ¡No mames! Veintiocho llamadas pérdidas. Son de Charbel, lo extraño mucho ¿Qué hago, lo perdono?... ¿Por qué no tengo bragas?
—No chinguen ¿Quién nos cogió? No recuerdo nada, tengo un black out ¿Y Lupe dónde está? Haber, párate a buscarla ¿Ya viste en el baño?
—Sí, sí, aquí está abrazando a su amiga de porcelana. Ya Guadalupe, ya no tienes nada que echar ¿Dónde dejaste al indio?
—Un indio quiere llorar, pero se aguanta las gaaanas. No sé y me vale madres, aún estoy peda y me la quiero seguir pasando chido; vamos al Oxxo por otras caguamas que este finde es puente y lo que pase mañana dios dirá ¡Ay con tu perdón jefecito!
—Mi reina, corazón, morenaza de bronce ¡Por eso te quiero tanto! Órale Concha, tú te lanzas por las caguamas, en lo que la Lupe y yo ponemos una ronda de canciones de despecho en el yutubi.

Primera parte de tres cuentos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me he reído como loco!!! buenísimo!! ya quiero la siguiente parte!!!

Anónimo dijo...

me fascinan tus cuentos, quiero leer la segunda parte YA!

Anónimo dijo...

Raspa, raspa, raspa..... esta buenisimo !!!