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domingo, 13 de febrero de 2011

The Show must go on

I'll Never Be Maria Magdalena
Sandra



Si dejamos la casa hecha un asco no fue por desorden; fue por destruirnos. Tú con tus preguntas, yo explotando y nuestras bestias hicieron fiesta con nosotros. Tocaron a la puerta. Llegaron los amigos y fingimos que nada había pasado. Cuando el reloj marcó las doce, decidimos que era tiempo de irnos y pedimos un taxi. Yo me subí adelante para verte los ojos por el retrovisor, nuestra pelea aunque muda continuó y te bajaste en plena avenida casi matándote.



Llegamos al Hysteria. El show travesti comenzaba. Abrió pista una flaca, con peluca rosa, sus labios estaban lejos de seguir la letra de la canción. El siguiente travesti era gordísimo; su cabello azul y los ojos rasgados. Su más grande gracia era “perrearle duro”, actuando como si se lo estuvieran cogiendo en el escenario al ritmo de música monótona. Mientras mis amigos ríen de su numerito, las palabras que me dijiste antes de bajarte del taxi siguen en mi mente. Las luces se apagaron. Hasta que presentaron a Malena; un travesti con el cabello hasta los hombros y obscuro. Vestido de negro, con zapatos de aguja y minifalda de lentejuelas. Entonó una canción que no había escuchado, sonaba a los 80´s y me gustó; extrañamente me gustó, porque sé que en donde estás, la música te tira lágrimas. Malena nos veía a todos y seguramente tú la misma mierda de siempre. Malena tiene una voz que hipnotiza y a ti ni sobrio te queda voz para cantar. Sus movimientos son lentos y se llevó los aplausos ¡Bravo! Debes estar cayéndote y haciendo el ridículo. Ella salió de escena y tú estás atrapado. Los bajos en cualquier momento romperían las bocinas y comencé a bailar. Necesitaba moverme al ritmo de lo-que-sea. Empecé a tomar inevitablemente con sed-de-ti.



A lo lejos vi a Malena, me acerqué a ella para preguntar el nombre de la canción que interpretó. Se lo pregunté tres veces, cada vez más fuerte y ella no escuchaba. Le toqué el hombro, me vio a los ojos, los de ella estaban hinchados.

─Me gustó tu actuación.

Ella sonrió.

─Qué bonita voz tienes.

Y ella movió su cabeza diciendo que no. Sacó de su bolsa el celular y escribió de la manera más veloz que he visto:

─Soy muda, me alegra que te gustara el show.

Me invitó de su bebida. Le di un trago a su salud, sentí euforia y le dije palabras que ella percibía con sólo ver mis labios, pero yo de ella no percibía nada, ni siquiera de sus manos.

─Me da gusto conocerte.

Ella escribió en el celular:

─Sí, pero esto es puro show.



Me despedí, le dije que iría con mis amigos, que la vería por aquí.
En el camino sonó mi celular. Era él.

─No escucho, habla más fuerte.
─Acabo de conocer a…
─¿Qué dices?
─Tú sabes a quién.

Me alegró oírlo tan mal, que fui a la barra para celebrar mis predicciones. Comencé a sentir mis venas calientes. Veía bailar a los cholos, pensé que hasta chance podría salir de ahí con alguno.

─Me das un tequila…me das otro…


Y de otro en otro ya no aguantaba las ganas de orinar. El baño estaba hasta el fondo, subí escaleras. Corrí al mingitorio, en la parte de atrás estaban los retretes y se escuchaba a unos cabrones gimiendo. Me subí el cierre. Fui a los lavabos. Me vi en el espejo. Odié ver mi cara, mis ojos delataban que ya estaba bien estúpido. Al lado de mi, estaba quién sea, inhalando popper.

─No mames, véndeme uno.
─Yo no vendo, pero…



Y me invitó unos buenos jalones que me aventaron contra la pared. Sentí que estaba en el mejor lugar del mundo. Entre el ruido escuché una voz andrógina que me llamaba. Al salir del baño encontré a Malena.

─Eras tú, estoy seguro que eras tú.

Ella intentó sonreír, abrió sus manos y yo las mías. Intuí que necesitaba llenar sus manos vacías.

─Yo tampoco tengo nada.

Y con nuestros dedos dibujamos algo que cayó a nuestros pies. Nos agachamos para recogerlo y nos sonreímos.

─Dime tu historia Malena ¿qué ves cuando abres los ojos?, ¿cómo es un día en tu vida?, ¿quién eres?

Ella sacó su celular:

─Yo soy puro show. Dime de tu vida.

─¿Mi vida?... Sueño con grandes puentes que me lleven a otros lugares, a conectarme con otras personas que vean en direcciones opuestas a las que yo no puedo ver.

Nos pasamos nuestros números de celular y me despedí. De regreso a la pista sentí que realmente no hablamos de nosotros, sino de algo más. Al llegar con mis amigos ya los veía doble, sus pasos de baile eran torpes y yo al ver los míos me reí. Me dejé llevar.



Hasta que llegó un mensaje de él a mi celular.

─Ya me enteré lo que no sabía de ti ¿para qué seguir contigo? ADIOS.

Y al leerlo dejé de sentirme tan ebrio, sabía que ese adiós era el último ¿Ya para qué?, para llegar al mismo punto de pedirnos perdón, para así creer que empezamos de nuevo. Estamos jodidos, verdaderamente jodidos. Rascando como idiotas las mismas heridas una y otra vez. Nuestros cuerpos están llenos de cicatrices, señal de que ya estamos podridos por dentro.



Reaccioné al ver a Malena sentada en la barra con un hombre que tenía puesto un sombrero ranchero y lucía más grande que ella. Decidí seguir bailando sin perderlos de vista. Ellos discutían. El señor acabó gritando y Malena volviéndose loca escribiendo mensajes en el celular, enseñándoselos, viendo fijamente sus labios. Unos travestis estaban a unos cuantos pasos detrás de ellos; unos riendo, otros secreteándose.

Voltee a ver la bola disco ¿ya está saliendo el sol? Vi la hora, eran las cinco de la mañana.



El sombrerudo agarró del cabello a Malena y le tiró la peluca. Unos travestis siguieron riendo, otros se levantaron de sus asientos y se acercaron a ellos discutiendo. Él bigotón le dio un golpe en el estómago a Malena. Me acerqué para hacer algo, pero ella salió corriendo del antro, agarrando con sus manos su cabeza rapada. Mis amigos me detuvieron para decirme que ya se sentían muy mal, que era hora de irnos. Cuando salimos busqué a Malena, la vi a unos cuantos metros subiendo a su coche. Arrancó a toda velocidad, corrí tras de ella pero fue inútil. Cuando me detuve llegó un mensaje de Malena a mi celular.

─Esta puta vida es puro show.

Y cuando cierro los ojos veo una y otra vez como estrelló su coche contra un poste.



Fotografía: Erwin Olaf

3 comentarios:

huGol juMex LeMat dijo...

Qué bárbaro!! Está bien chingón! Felicidades y saludos desde mundo subterráneo del metro!! Espero que todo este bien por allá... Ni un pedo nos aventaste, maldito!! jajaja... voy pronto al defe, espero poder verte! Abrazos...
MALENA, MALENA, MALENA...

Xim dijo...

Wow!!! que linda historia, joder que bueno, una travesti muda, ja, ja, ja, ja, y el homenaje al Never be Maria Magdalena de Sandra, uf!!! cuantas veces la bailé en los 80s, y la otra de In the Hit of the Night también... que bien sigues escribiendo mi querido AngelFuck, eres lo MÁS...

Te Quiero un montón...beXotes

Karlos dijo...

No pues la neta profe me quede sin palabras!!! Ojala suba mas seguido historias por que no mms están super fregonas!!!.
Atte: Karlos Bomer Adk