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miércoles, 15 de septiembre de 2010

En lo más alto de cualquier parte




Te dije que cuando muriera me incineraras, me aventaras en el bosque, al mar o al excusado. Pero no a la tierra. Ni siquiera pudiste hacerme un entierro digno. Acabé a las afueras del cementerio, con toda esa bola de muertos ilegales. Ibas tan borracho que ni siquiera pudiste cavar profundo. Lo más patético es que si logré escapar de ahí fue por perros hambrientos.





He aprendido como los gatos a jugar con el peligro. Sentarme al filo de los abismos. Con mi cabeza, una pierna o un brazo sobre el vacío Ahora sólo me dedico a escribir cuentos con personajes que alguna vez conocí, todos están en tu contra. Te empujan, rompes paredes y los pisos, el abismo es inmenso. No paras de gritar y sólo me asomo esperando a ver en qué momento te haces mierda.





Ahora estoy en lo alto de esta montaña. Las olas allá abajo son gigantes y retumban contra las rocas. Desde aquí, te vuelvo a inventar en otro cuento. Se trata de que grites perdón y que sientas como el agua se mete en tu cuerpo. Sólo yo puedo escucharte. Ahogándote te vas lentamente al fondo del océano. Encuentras esos monstruos marinos con colores neón, que te recuerdan los bares que pisamos. Todos esos lugares de los que salimos hasta la madre, riendo fuerte, pero el final siempre era el mismo: Besándote, maldiciendo, aventándonos. Acabando con nuestra fuerza y dormidos hasta en las esquinas donde se orinan los perros.





Ahora estoy en el edificio más alto del mundo. Veo a la gente tan pequeña, que puedo aplastarla con los dedos. Me gusta imaginar que todas esas personas son tú. Me siento un poco más al borde y ahora que mi saliva es ácida escupo sobre ti. Te la pasabas echando gargajos y riéndote de los que aparecían en periódicos amarillistas ¡Si me vieras ahora! ¿Me comprarías? ¿Me besarías? ¿Qué canción me dedicarías en la rockola de nuestro bar favorito? Jurabas que sólo estabas enamorado de mi alma ¡Va! ¿Mi corazón? El que te gustaba escuchar y según tú te daba tanta paz. Ahora se quedó entre el lodo y seguramente ya se lo tragaron las ratas y los perros.





Ahora estoy en el lugar más alto del mundo, inventando cuentos donde sólo te mueres una y otra vez sin un final. Inventando locos que te persiguen cada noche. Amabas la oscuridad ¿No? Seguramente ahora estas en el bar escuchando alguna de tus canciones favoritas. Quizás besándote con quién sea. Pero uno de mis personajes no deja de seguirte. Me contó que fuiste a visitarme, que llegaste igual de borracho que cuando me enterraste. Ni siquiera te acordabas donde me habías echado. Reaccionaste al ver un hoyo en el que encontraste algunas uñas y mi camisa negra, rasgada por el cuchillo que usaste.





Ahora estoy en lo más alto de cualquier parte. Desde aquí invento tus peores pesadillas, abres los ojos y no te puedes mover. Desde aquí puedo saber que haces, que comes, cuando das la vuelta en las esquinas ¿Los accidentes que vez no sabes que son por mi culpa? Desde aquí, sé que estas pegado a la rockola escuchando mil veces la canción que alguna vez me dedicaste. Cuando me aburra de inventar estas historias, nos volveremos a encontrar, para meterte toda la tierra que quepa en tu boca.




Imágenes Hector de Gregorio.

jueves, 22 de julio de 2010

Underwear 77



6:11 PM

Listo para salir. Pinté mis ojos de negro, para lograr el camuflaje y que nadie los vea. Nadie vea lo que miró, lo que siento, lo mucho que pueden impresionarse.

La gente en el Underwear 77 no tienen palabras, sólo bocas que se chupan otros cuerpos hasta desaparecerlos. Andan en calzones o desnudos.

En ese lugar Adán y Eva tendrían una segunda oportunidad para entrear a un paraiso. Ahí no hay manzanas, sólo serpientes...bien que les gustan.

A veces pienso que a ellos los desterraron por otra razón. Quizas a Adán no le gustaba el tacto femenino y por eso nostros somos tan satanisados y condenandos.




7:04 PM

Ya llegué.
La fiesta desbocada...

7:30 PM

Ya estoy hasta la madre ¡Cuantos Adanes andan por aquí! Con sus cuerpos tan ricos, como los que pintan en los cuadros y libros religiosos.

7:32 PM

Más...
¡Fuerte!...
Así...



8:02 PM

Dios me habla desde la última habitación. Dice mi nombre y es lo único que entiendo. Debe estar hablando en latín ¡Y yo tan ignorante! Quizas me esta diciendo los secretos del mundo, cómo hizo el mar, la verdad de los colores, quienes realmente estan de su lado ¡No te entiendo! ¡¿Estas respondiendo cada una de mis malditas dudas que me hacen sentir asco?! ¡No puedo correr hasta ti! Mis piernas no responden, entre ellas sólo veo como escurre sangre.

Este departamento es una bocanada de oscuridad. Somo personajes al final de una tragedia. Como lobos por que no paramos de aullar. Los pocos destellos de luz son luces rojas que sólo dibujan siluetas de piernas, brazos, labios. Dios sigue diciendo mi nombre, mientras otros hombres entran y salen de la habitación ¡Deben estar ya muy tranquilos! Dios ya les dijo sus verdades y ya saben que hacer con sus jodidas vidas. Pidó que me ayuden a caminar hasta el cuarto pero los putos sólo tocan mi cuerpo. Les pidó que me cuenten que tanto les dijo y sólo usan su boca para chuparme.



¿Quién chingados esta en el baño que no sale? ¿Cuantos se metieron? ¿Se estan matando? Los gritos ya me tienen hasta la madre y yo como idiota en medio de un pasillo sin poder moverme, como si estuviera al borde de un abismo. Otros comienzan a gritarle al cabron que se encerró. Alguien murmura que lo que le dijo Dios lo hizo vomitar ¿Qué me va a decir a mí? ¡Quiero oirlo ya! Pero sólo escucho como olas de mar rompen contra la puerta del baño. El agua salé por los agujeros. La mayoría grita que ya rompio el excusado, otros que es sangre, yo sólo creo que es agua llena de mierda.



¡Se inundará todo el departamento! y al gritarlo se burlan de mi. Cualquiera que entra a este lugar sabe los riesgos que corre. Por eso, le pregunté al señor de la entrada más de tres veces si se podía subir a la azotea ¡Ya te dije que sí! Esta abierta y cuando quieras ir sólo tienes que largarte y subir las escaleras. Entonces pagué los cien pesos, dejé mis cosas y mi ropa en una canasta de plástico. No por nada este lugar es el Underwear 77. me quedé en mis calzones rojos, ajustados y mis botas. Sospechaba que el piso estaría lleno de jeringas y de mierda.

Este tipo de lugares son pedazos del infierno. Lleno de serpientes, unas ya muertas ¡Ahora entiendo por que el gobierno esta tan alarmado! ¡Dios esta en uno de estos cuartos! Los periodicos estan llenos de encabezados “Lugares como el Underwear 77 , una amenaza para la sociedad” Porque los que venimos a este lugar siempre queremos más y sólo nos importa el pito. Por eso muchos han acabado en hospitales, porque los retrovirales ya no sirven. El gobierno ya no puede mantener a tanto enfermo. Aún en el hospital acaban buscando la oscuridad, los rinconcitos, aunque sólo encuentren arañas.

El agua ya me llegá a las rodillas. Recuerdo todas esas historias del mar y sus ahogados: que por los excesos, que por diversión, que por descuidos, por lo que sea ¡Qué nos importran! Siento como la sangre escurré entre mis piernas, mis venas ya van a explotar y comienzó a recuperar fuerza al escuchar que Dios dice mi nombre con más fuerza ¡Dios existe! ¡Y no esta en todas partes! ¡Esta aquí! Donde se siente otra carne en tus entrañas, con música que retumba y mueve el edificio, el humo salé de todas partes, las siluetas de hombres de aquí, para allá. Volando. Podrían ser angeles.



Recorrer el pasillo fue como atravesar un desierto. Al entrar al cuarto, caí de rodillas. El agua me llega al cuello. Imaginaba a Dios como un viejo griego, con una barba larguisima llena de sabiduria. Sólo encontré televisores que explotaron al momento de caerme. Otras quedarón prendidas y de ellas salían hombres, miembros, brazos, piernas, bocas. Los gemidos se escuchaban más fuerte que la música. Dios frente a mí. Me lo dijo todo. Cada verdad ¡Toda la verdad! El agua ya había reabasado mi cabeza y no moría ¡No me moría!



6:00 AM

Dios me dio fuerza que no tenía y salí corriendo. Presentía que el sol ya estaría saliendo. Estúpidamente pregunté la hora. Algunos ya estaban rendidos, tirados. Serpientes muertas. Nadie me respondio, nadie lo sabe ni le interesa ¡Aquí no hay tiempo! Aquí nadie envejece, sólo se infecta. Aquí hasta Adán estaría obligado a dejar su ropa, sino no olvidaté del paraiso Underwear 77. Paraísos como este hay miles y yo me largo ¡Quedense con todo lo que deje en la canasta! ¡Les dejó hasta mis pinches calzones! Y al salir del departamento ciento dos, varios vecinos me gritaron “Degenerado” “Pinche puto” Deben ser amigos de Dios, porque el me dijo lo mismo. Eso es lo que soy un pinche puto ¡Putisimo! Subía y subía escaleras. Me parecieron eternas, como si tuviera que llegar a lo más alto de una torre de un castillo. Al llegar a la azotea vi toda la colonia Juarez. Vi las jaulas, los tendederos, la ropa tendida, los grafitis en los edificios vecinos ¿Quién puede más? Caí tratando de abrir bien las piernas como lo se hacer. Ya con la sangre seca, como podridas.

6:02 AM




Fotografía: Erwin Olaf

jueves, 15 de abril de 2010

La fiesta de mi boda



Avientas el ramo y más muertos que vivos intentan agarrarlo. Mientras pelean por él, de tu bolsa sacas un delineador negro. Delineas tus ojos una y otra vez ¡Demasiado! Que terminaste develando los abismos de los que me enamoré ¿Me prestas un poco? También quiero estar guapo. El ramo acabó destrozado y como en la mayoría de las bodas, se lo quedó quién menos se esperaba. Dices que algunos solteros tendrán que esperar un mes o más, un año, toda una vida, quizás más...

-¡Que se besen los novios!

Te agarro fuerte, te miro a los ojos ¡Bien a los ojos! Ya no me importa si me arrancas un pedazo de labio, si con tus pestañas cortas mis parpados o entierras tus garras en mis costillas. Desde que apareciste por primera vez en mis sueños, sentado a lado de ese agujero en el que varias veces he sentido caer hasta despertar ¡Me haz salvado! De no sentir más esta sensación de vacío ¡De muerte! Quitaste los cuchillos al hombre sin rostro que me perseguía hasta enterrármelos en los ojos. Ya no despierto llorando, ni con sangre. Incendiaste los lugares clandestinos donde mi cuerpo no era mas que alimento. De los monstruos que me persiguen desde la infancia los hiciste títeres. Ahora cuando sueño con personas que ya murieron, al despertar puedo moverme y nadie me habla en lenguas que no entiendo. Finalmente una madrugada quitaste una de esas enormes tarántulas que se salen de mis sueños y amanecen muertas sobre mi cuerpo.



Dices que nuestra boda esta lejos de cualquier sueño mío y de cualquiera. Que a la vez todos han pisado esta tierra en sus delirios. En las invitaciones exigiste a los invitados vestir de negro, color elegante y que a la mayoría favorece ¿Te gusta mi ropa? ¡Tu te ves irresistible! Como en la mayoría de las bodas, la pista de baile divide a nuestros respectivos invitados. De mi lado: los amigos de toda la vida y mi familia. De tu parte, demasiada gente ¡De donde la sacaste! ¡No puedo ver donde terminan las mesas! Se pierden en el horizonte. De golpe suena la cumbia y muchos presentes saltan a la gran pista. La mayoría de mis invitados bailan por parejas. Se abrazan fuerte, como si se les fuera el otro cuerpo. Y no entiendo por qué. Mis abuelos sólo se miran los ojos, como si fuera lo último que les quedará. Otros ancianos parecen aferrados a estirarse la piel con las manos. Parejas de todas las edades se tocan el rostro y los cuerpos como intentando reconocerse ¡Y tú! Aunque me abrazas fuerte, te siento tan frío y te lo digo hasta que siento que estoy bailando con un muerto ¡Siento que te me escurres como sangre entre mis manos! Y tú sonríes.



Al abuelo se le cae la dentadura y estalla contra el piso. A mi madre se le cae el cabello, lo recoge discretamente y lo guarda en sus bolsillos. Mis sobrinos aparecen llorando y buscan a sus madres, entre sollozos cuentan que se habían metido en un laberinto entre paredes de espinas y las tienen enterradas. Una tía mientras acariciaba los pocos cabellos de su esposo se le cayeron sus uñas pintadas de rojo ¡Y todos siguen embriagándose! ¿Qué estamos celebrando? ¡Mi boda? ¡Nuestra degradación! ¿Un funeral masivo? ¿La vida? Con mis dos manos me jalo el cabello ¡No estoy calvo! Me muerdo las uñas y los labios, brota la sangre ¡Estoy completo! Veo que en el reloj pasan y pasan las horas y no amanece. Cuando siento miedo, basta mirarte para obtener una respuesta “¿Qué no odiabas los amaneceres en días de fiesta?” ¡Qué esta pasando! y tú sólo gritas ¡Hora de la cena! Y es cuando mis invitados comienzan a vomitar sangre, entrañas, sustancias negras que salen por sus poros, por la nariz y ojos. Unos revientan y huelen horrible ¡Se trata de algún tipo de circo! Y tú dices que huele delicioso ¡Se trata de un carnaval! ¿De despertarme y sumergirme en mis pesadillas hasta acabar demente y matándome?...



Esta historia es ridícula. Debería estar del otro lado, del lado del que ríe fuerte, de los que no necesitan dormir para seguir en la fiesta y no frustrarme al ver que la tierra se esta abriendo, y que acabaremos todos ahí en esa gran fosa común ¡Esto es este mundo! Una fosa donde cualquiera que respira acabará hecho mierda, debería ser yo la tierra o quién agarra con fuerza el cuchillo para tragarme el festín ¡Qué vivan los novios! ¡Tienen razón! ¡Que viva mi matrimonio! y pásame más alcohol que quiero acabar inconsciente ¡Bailaré con cada uno de tus invitados! No dejes que sea la carne que se pudre, los ojos que sólo sirven para ver el momento, un saco de huesos, venas y sangre y así como tiene que llegar el amanecer, llegará mi muerte ¡Detén el planeta por mi! ¿Lo harías? Tengo tantas ganas de bailar y de besarte ¡Esto es lo que quiero de mi vida! Bailar y besarte con todas las ganas ¡Alivia mis males! Cómo sólo tu sabes, cómo lo haz hecho desde que apareciste en mis sueños ¡Te lo ruego! El sol está saliendo en el horizonte ¿¡Y este no es un sueño!? Me arde la piel...más, cada vez más...



Los últimos invitados son los más animados, por lo que decides volver a aventar el ramo y más muertos que vivos intentan agarrarlo. Mientras pelean por él, de tu bolsa sacas un delineador negro. Delineas tus ojos una y otra vez ¡Demasiado! Que develaste los abismos de los que me enamoré y en los que me empujaste ¡Al vacío de siempre! ¡Soledad! ¡Muerte!... ¡Auxilio! ¡Sáquenme de aquí! ¡Están sordos! Los invitados vestidos de negro se asoman para verme y las flores que aventaste siguen suspendidas en el aire, hasta que de golpe caen sobre mi cuerpo.



Imágenes.

*Jorge Bispo
*Schöngauer

domingo, 7 de marzo de 2010

De saberlo ni te amaba



La máscara cae sobre la duela, se parte en dos y acabó sangrando ¿Quién entiende a labios rotos? ¡Cómo los tuyos! Tan secos por tanto desmadre. Recoges lo que quedó ¿Al salir por la puerta pretendes ser otro? La máscara tiene demasiados dibujos y tu no tienes tanta imaginación.



¡Casi doce de la noche! Hora en que la tierra se abre y deja salir un poco de infierno ¡Surgen más noticias sobre muerte! ¡Los enfermos se agravan! Hasta cenicienta perdió su zapato ¡La gente se pone estúpida! O se queda estática sobre una almohada como si nada pasara ¡Doce apóstoles! Doce principales dioses griegos, doce signos del zodiaco, doce meses del año, doce horas diurnas, doce nocturnas ¡Tu eres doce! La hora en que apareces y desapareces. Y si te quedas conmigo, tu sangre se despierta y te pones intenso. Muevo las manecillas del reloj intentando llevarme en un movimiento la noche. Quizás estoy equivocado y la hora de la bestia es la que menos imagino.



Cinco para las once y veo la cama ¡Pobres de los adultos que tienen que dormir solos! Me siento en el piso, abrazo mis rodillas con los brazos, miro el reloj, también los trozos de máscara que quedaron sobre la duela. Falta poco para las doce. Mejor imagino que estamos solos tu y yo en otro país, en otra ciudad, en otro planeta, así sabría realmente quién eres ¿Qué eres? Por más vueltas que dieras tu única alternativa sería yo, sin naves espaciales para perderte en la galaxia ¡No tendrías de otra! Dicen que el ser humano es gregario por naturaleza ¿No? Te chingarías en mis brazos.

¡Las doce! Se abre la puerta del cuarto. Tienes la máscara puesta ¡Cómo le hiciste! Si quedaron piezas sobre la duela. Me levanto y voy directo a besar tu cara fría. Al momento del tacto se te cae la máscara ¡Se hace añicos! Y veo que ahora tienes barba ¡No es posible que te haya crecido tanto en minutos! ¡Qué importa! ¡Me quieres! ¿Me quieres? Te he mordido tanto los labios que se hicieron pedazos ¡Así acabaremos! Hechos pedazos y quiero que mis pedazos acaben con los tuyos ¡Esto es el amor! ¿No? Partirse la madre ¿Verdad? ¡Verdad!



La barba se resbala de tu cara hasta hacerse basura y cae sobre la duela. Tu boca se hincha, tus cejas se hacen pobladas y mi lengua trata de peinarlas. Tu cabello rubio se tiñe de café. Cambia el color de tu piel pero sigue sin olor. Cada vez que abro los párpados tienes ojos de diferente color ¡Tu boca ya es una exageración! Me avientas contra la pared ¿Para qué seguir partiéndome la madre en tus labios? Quizás ni siquiera existen ¡Y se te vuelve a caer la cara! Ahora tienes el cabello rojo y los ojos azules.



¿Cuantas máscaras se te han caído? ¡Por más que te quiera nunca sabré quién eres y enferma! Apuesto a que ni siquiera tu sabes quien eres ¿El mil rostros? ¿El de barba? ¿El de la cicatriz? ¿El de los ojos azules? ¡El del pretexto en la lengua! ¡El de la sangre caliente! ¡Quién eres! ¿Qué eres? Las manecillas marcan la una de la mañana ¡Ya no tienes al diablo de tu lado! ¡Para de gritar! De tu boca salen diferentes gritos ¡Lo nuestro se acabó! Tu último rostro se hace sangre, cae hecho charco sobre la duela, manchas las paredes y mi cuerpo. Tu sangre está hirviendo ¿Crees que debería tragármela? ¿Inhalarla?¿De amor quién puede vivir? Decido agarrar la jerga que acabará siendo tu tumba.




Fotografía: Matthew Burgess