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martes, 13 de enero de 2009

Marrakech Salon



Marrakech Salon

...Al parecer
estas tan emocionado
que te haz quitado la playera…


Sospechas.

I

La otra vez mientras dormía comenzó a tararear una extraña canción. Repetía una y otra vez: “Macumba, Macumba…”

-Mientras dormías tarareabas una canción que decía: Macumba, Macumba ¿Qué es eso?
-La escuche la otra vez…
-¿Donde?
-…Mmm
-¿Donde?
-La estaba escuchando mi mamá mientras cocinaba. Tú sabes el tipo de radio que oyen las mamas.
-Lo sé ¿Por qué la mayoría que conozco tiene tan mal gusto? A mi mamá siempre le quito su música y la regaño por escuchar esas mamadas. La encanta una vieja que se llama… Vicky Carr
-¿Una rubia no?
-¿Tú como sabes? Me caga esa música setentera
-Es ochentera.
-Bueno ¿Qué te pasa? Según yo, mi novio tenía buenos gustos musicales.
-Uno tiene que saber de todo…

II

-No me gusta como redecoraste tu habitación. Menos como se ven las paredes con esos colores tan chillantes. Cuando hacemos el amor me marean.
-…Son colores muy mexicanos ¿que pedo, tú no eres mexicana?
-¡A huevo! Pero no por eso tengo que peinarme de trenzas todos los días ¿No crees? De verdad, me caga tu decoración y más ese pinche cuadro barato que pusiste ¿De donde lo sacaste?
- Para tu información es una tendencia kitsch. Seguramente no sabes ni lo que significa.
-A huevo que sé. Pero déjame decirte que el estilo de este cuarto no es kitsch. Es de mal gusto.
-Bueno ¡No me importa! No cambiaré el color de las paredes, ni quitaré el cuadro ¡De acuerdo!
-Si no lo haces, ya no haré el amor contigo. Me mal viaja este lugar.
-Pues no lo haremos y ya.

III

-Ya llevamos un mes sin hacer el amor ¡Que no te importa!
-Tú fuiste la que dijo que ya no quería hacerlo.
-En tu cuarto no, pero ¿Qué no me puedes llevar a un hotel?
-Tranquila mi reina. No pasa nada.
-Ya sé que no pasa nada.

IV

- Tus nuevos amigos son algo extraños…
-¿Por qué lo dices?
-Uno es militar, otro tiene sesenta años, otro se ve bien de barrio y el chaparro se ve muy joto. No me explico como es que los conociste en un congreso en tu universidad.
- ¿Qué tiene de raro?
-Obviamente no son estudiantes.
-¡Claro que no! Unos son maestros, otros van por que les gusta el tema del congreso, pero el chaparro va conmigo en la universidad. Más bien ¡Los estas discriminando!
-¡No digas pendejadas! Simplemente no me gustan. No me latería salir con ellos.
-Pues te aviso que el viernes saldré con ellos.
-Pues te iras solo.
-¡Pues mejor!

Marrakech Salon.

Ese viernes me convertí en espía.
Desde la tarde estaba escondida afuera de tu casa, esperando el momento en que salieras. Llevabas tus mismos jeans de siempre y una playera blanca. Te subías siempre al último vagón y yo en el penúltimo. Transbordaste varias veces y a veces tomabas diferentes rutas para llegar a la misma estación. Descubrí que disfrutas viajar en metro. Al fin te bajaste en la línea azul donde entronca con la verde. Saliste del metro. Voy una cuadra atrás de tus pasos. De repente veo gente fumando fuera de un bar. Te detienes ahí y sale a recibirte una bola disco gigante. Le salen unos grandes brazos y boca. Te besa y abraza. En ese momento se acaba mi chamba de espía para entrar en el papel de novia fúrica. Trato de alcanzarte pero justo cuando te iba a gritar, la bola disco crece más de tamaño y deslumbra mis ojos. Trato de enfocar la mirada y lo primero que veo es un travesti algo viejo, unos cholos, unos chavos “bien”, unos roqueros, gente tan variada…



Al entrar te veo a unos cuantos pasos. Intento gritar nuevamente pero las paredes pintadas de colores chillantes comienzan a moverse. Como si trataran de apachurrarme. Me quedo estática, me siento como si estuviera dentro de un video juego. Las paredes dejan de moverse cuando comienzo a contemplar los extraños cuadros que cuelgan de ellas.

El lugar no es muy grande. Al fondo están los baños y arriba de ellos una pequeña terraza. Ahí estas tú bailando y te ves tan feliz. Tus pasos van al ritmo de una canción que dice “Y yo que te deseo a morir, que importa si es la última vez” Al parecer estas tan emocionado que te haz quitado la playera. Estoy justo debajo de la terraza y nuevamente intento gritarte. En ese momento los extraños personajes de los cuadros cobran vida y con sus manos me tapan la boca. Creo que este lugar me impide armarte el gran numerito que tenía planeado.



Aún con las manos de las pinturas en mi boca. Veo besarte con un sombrerudo y botas vaqueras. No me sorprende tu engaño, ya tenía bastantes sospechas de lo que andabas haciendo. Lo que me sorprende es tu mal gusto, mínimo me hubieras engañado con un güey más decente. Veo chavos mucho más guapos y sé que les gustarías. Bueno…seguramente no tardaras en besarte con otros. Trato de buscar a tus “amigos” que seguramente no lo eran...

Cuando pienso en ir a la barra por una cerveza, es cuando las manos de las pinturas me sueltan. Con cerveza en mano decido quedarme parada hasta que me veas y te sorprenda el susto, si es que aún tienes un poquito de vergüenza. Esperaré escuchando esta variedad de canciones desde Macumba hasta rolas de los Ramones. Viendo en la pantalla una película donde sale Lin Mey. Este lugar es horrible, tan horrible que me gusta. Lastima que aquí no pueda ligar ¿Debería hablarle a mis amigas?…bueno, creo que aquel hombre me esta haciendo ojitos, ya hasta me están dando ganas de bailar. A la chingada con mi “novio”. Mejor que él se lleve la sorpresa…