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domingo, 14 de enero de 2007

Una experiencia en París

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Una experiencia en París

La doble moral
Es la cruz
Con la que se persignan
Todas las frustraciones.

Una noche después de pistear, Patinita, Beba, el Montelongo decidimos visitar la sala París para tomar fotografías clandestinamente. París es el finísimo nombre que recibe uno de los cinemas porno de Aguascalientes.

Caminamos el pasillo largo con mala iluminación para llegar a la taquilla. La película incitante de ese día con nombre muy sugerente y discreto era “Infierno anal”. Compramos boleto (treinta pesotes) La pequeña Beba aunque pasa de los 18 y traía su credencial para votar no la dejaban pasar. Según el güey de la taquilla tenía 18 años no cumplidos órale, después de hacerle ver sus incapacidad para hacer cálculos matemáticos, entramos.



La decoración de cine antiguo y la sala son fascinantes. Patinita y yo tuvimos la gran idea de que este lugar sería perfecto para cine alternativo. Consideramos que este uso para el edificio es un desperdicio. Sin embargo para los que lo frecuentan es perfecto espacio para como observamos, masturbarse y quizás algo más...

Buscamos un lugar para sentarnos y ver la película y el entorno. Realmente era un infierno anal, hombres metiendo salchichas adobados en el ano de francesas, entre otras actividades XXX. Patinita y Beba se quedaron en las butacas disfrutando de la película (jajajaja) Mientras Montelongo y yo fuimos al baño. Era hora de tomar fotos.



En el baño los güeyes entran y salen, muchos se nos quedaban viendo con miradas provocativas estoy seguro, que con ganas de algo más. Los botes de basura están llenos de latas de cerveza, todo sucio y con olor a mierda. Montelongo se pone nervioso, a mi me correspondió tomar las fotos. Después salimos del baño. Quería una foto frente a la dulcería; Montelongo toma la foto y sale el flash, el güey de la taquilla viene en chinga hacia nosotros.

-¡Oh no! Esto ya valió madre, pensé por un momento. Pero sólo se hizo pendejo.

Era hora de tomar fotos dentro de la sala, así que regresamos con las damas. En ese momento Montelongo estaba más nervioso que nunca y se fue corriendo de la sala, tenia miedo y se fue como nena a casa de sus papis aprovechando una llamada a su celular. Los únicos sobrevivientes de esta aventura fuimos Patinita, Beba y yo.



Observábamos la película, mientras un montón de ideas rodaban por mi mente. Di un vistazo hacia atrás, además de ver a muchos cabrones masturbándose, vi dos puertas (salida de emergencia) Volteé con Patinita y Beba, un gordo las lamía con la mirada. Pasados unos minutos dejamos las butacas y nos dirigimos a la puerta de salida de emergencia.

Entramos. Aparentemente no había nadie. Es un lugar grande con un pasillo que nos lanzaba a otra parte dentro de la oscuridad, no podíamos ver. No recorrimos mucho. Ahí fue donde tomamos la mayoría de las fotos. Después de un corto tiempo percibimos ruidos al fondo, tal vez personas viviendo sus experiencias ocultas al amparo de la oscuridad que cubre su doble moral, ya no investigamos.






Salimos de ahí para entrar nuevamente a la sala, nos encontramos nuevamente al gordo lujurioso que posó su mirada lasciva sobre mis amigas, volteamos y había otro güey con los pantalones abajo enseñando sus nalgas, puaf. Tomamos unas fotos con flash al cine, dispuestos a que el vigilante nos sacara por eso. Terminamos y salimos de la sala, salimos de ese todo. Si los parisinos supieran a qué le dieron el nombre de la Ciudad Luz…

Como el cine es un desperdicio, me gusta imaginar como pudo ser en sus buenos tiempos. Cómo sería la gente de ese entonces que asistía a ver aquel cine de mediados del siglo pasado, películas tal vez mexicanas o hollywoodenses. Me gusta imaginar que en la noche que toda esa gente asiste en calidad de fantasma. Pero hoy su realidad no es más que de cine porno, embarrado de semen, con alfombra de colillas, latas de cerveza y olor a mierda…

¿Será su destino?

Por: Miguel Fernando Yacamán Neri



Fotografía:
Patricia Vazquéz (Mejor amiga y mejor equipo lo somos)
Gerardo Montelongo
Edición:
Jorge Vazquéz (No son parientes).

La tercera muerte.




La tercera muerte.

La existencia es blanda y rueda y se zarandea,
yo me zarandeo, soy,
la existencia es una caída acabada,
no caerá, caerá, no caerá, caerá,
la existencia es una imperfección.

La Nausée.
Jean Paul Sartre.


Un adiós sin música y alcohol
Es no matarse como debe ser, por eso hoy digo mil veces: ¡Salud!
Por nuestro pasado que es perro callejero que odias.
Vaga sin rumbo con mugre de hubieras frustrados
Que nuestro presente no entiende.
Y el futuro es inmencionable…me mata contigo.

No estoy listo para un cuarto adiós
Tres me bastaron para entender
Que el amor por amor es anarquía
Y siempre me resulta adictiva.
Vivir de amar es para personas ciegas y malos chistes.
Hoy ni nunca estoy para escucharlos
O para estrellarme contra mis propios brazos.

¡Enférmame!
Pero de pura pasión
Para matar por ti, dar mis venas sin dudarlo.
No te faltará sangre, ni vida.
Olvida tu calculada lógica para llegar a tu felicidad
Y da por perdido tu eterno debate de: No puedo contigo o sin ti…
Sólo me frustras.

Y lo peor de todo es que tú no te mueres
¡Muérete!
Muchas veces.
Olvida tu teatro
Y esas actuaciones filosóficas.
Donde haces tragedia jurando amor
Hasta donde tu narcisismo lo permite.

A mi sólo me bastó el tiempo
Tocarte y besarte rápido. Abriendo y cerrando los ojos.
Para darme cuenta que te amo ¡Te amo! y gritarlo.
Después de amarte en calidad de hubiera
Entiendo lo que puedo hacer con esta cosa
Cosa que le llaman:
¿Amor?...mis ojos ya no lo soportan.

Pero hablando de amor
Nunca te hubiera faltado.
Y en tu honor le escupo al poema de Sabines
Pues conmigo, en nuestras lunas llenas
Jamás las encontrarías en dosis perfectas.
Es ese mar que tus ojos jamás pudieron ver.
O quizás… ¡Te ahogaste en él!

Sólo me quedó tu nombre
Y recuerdos
Es mi suicidio existencial ¿Existe?
Sólo basta pronunciarlo al derecho o al revés
Para acabar conmigo.

Amarte en calidad de hubiera
Es degollarme con tus lunas nuevas
A las que aullabas hasta tirar tu voz.
¿Me maté en el final de este cuento?
Mis perfectas metáforas fueron la daga.

Bastaron tus mordidas
Para dejar herida y enferma la ciudad.
En cualquier lugar encuentro tus ojos
Y no sólo me observan y cambian mis amaneceres de color.
Tus piernas me siguen y se enredan con las mías.
Tus palabras nacen en voces de extraños
Y después las canto el resto del día.
Tus labios me besan en cada lugar que fue testigo.
Todo esta mordido por ti
…Llámalo tatuaje.

Te amé
Por que hicimos de este mundo lo que no es.
Y a la vez sólo fue para mí.
Dejamos atrás nuestros dinosaurios
Hechos cadáver o descarnando seres.
Bastó un año para acabar con la Tierra.
Y hacernos delincuentes
Para después robarnos un pedazo de geografía…llámalo infierno
Pero ahí, tú y yo nos entendemos muy bien, nadie más.

Pero hoy sigo muerto…
En esta marea de tu sangre ya fría.
Que hace de mi ciudad un holocausto
Tiene plaga de recuerdos y un hubiera
Que es perfecto juego de pendejos
Y nosotros no lo somos.
Yo no me quedo en el escape
Y no me conformo con la salida.
…Estoy fuera.

Autor:Miguel Fernando Yacamán Neri
Imagen:Heberth Ferneynes